Jerga
- Buen vivir
- No es posible definir el buen vivir de forma general, porque cada quien en su singularidad elabora su concepción propia. Eso es así a pesar de que las morales dominantes siempre han tratado de establecer un patrón único o máximo sobre lo que es bueno para la vida. El buen vivir puede ser un estado que radica, según cada quien, entre la añoranza de un pasado legendario, el disfrute de un presente de éxtasis o la esperanza en el futuro dibujado por las profesías. Pero también puede ser forma de proceder, es decir apego a pautas de comportamiento que nos ayudan a salir avante ante disimiles circunstancias de las que apenas apreciamos sus causas y consecuencias más inmediatas, sin tener certeza de lo que está más allá, del antes, del después o del alrededor. En todo caso cada quien establece o va recreando estados y formas de proceder, adaptando su buen vivir. Pero a pesar de la ausencia de un concepto general, lo que es constante en el buen vivir es el punto del que toda persona procura distanciarse al máximo, que es la muerte o de todo aquello que parezca muerto. Buen vivir no es solo vivir, no es el simple negativo de la muerte, sino el alejamiento activo de lo muerto, la creación permanente de la máxima brecha entre el estar vivo y el ser cosa.
- Ética
- La ética tiene que ver con el buen vivir de uno mismo y del grupo del que se siente parte. En gran medida es método que condiciona pensamientos, palabras y hechos a un juicio moral. En parte es principio, porque esas pautas de buen vivir las usamos una y otra vez siempre que se presenta una situación semejante a la que desencadena cada juicio moral, como una especie de brújula ante lo desconocido pero parecido. Y en parte es finalidad, la buscada consecuencia del proceso de humanización, o desanimilización según se le quiera ver; es decir de nuestra autonomía de la naturaleza por la responsabilidad asumida de vivir siguiendo nuestros juicios. Ante todo la ética es el reconocimiento vivo del conflicto entre obligaciones, deberes y deseos, que transcurre al interior de cada persona, acerca de lo que está bien y lo que está mal. Se traduce en comportamientos primero individuales y luego colectivos, llamados morales, que son expresados en valores y prácticas en el grupo del que ya no solo nos sentimos parte sino también del que somos en alguna medida responsables. Es el tránsito entre una conciencia dependiente, pasando por una comprensiva hasta alcanzar una vida transformadora.
- Micropoder
- Es la influencia que te da el estar mejor informado y el participar en debates entre practicantes (no demagogos) en los que si posible que surjan alternativas de cambio viables. Es un poder micro porque tiene que ver con cada persona. Son prácticas individuales muy básicas y cotidianas, que nos hacen menos dependientes y en correspondencia más influyentes en nuestras sociedades.
- Reversivilidad
- Una de las características de la democracia es que las decisiones son reversibles, es decir que hay formas de echar hacia atrás los abusos o de reparar sus daños. En eso consiste el avance democrático, en que tan posible es la reversibilidad de los abusos. La tiranía es la tendencia contraria, cuando no hay defensa posible.
